Jueves, 11 de abril de 2019

BabelismoLa profunda transformación que está experimentando nuestra civilización —se puede decir que estamos asistiendo a un cambio de paradigma— se refleja también en la crisis comunicativa que padecemos. Esta crisis no afecta solo a las relaciones sociales, sino que afecta al hombre en su capacidad de reflexión sobre sí mismo, es decir, a la descripción de su yo profundo.

Esta crisis de comunicación alcanza distintos ámbitos del proceso comunicativo: pauperización del lenguaje, subversión conceptual, fragmentación ideológica, colonización mediática… Estas realidades modelan nuestra existencia haciéndonos vivir atomizados en una infinidad de informaciones, conocimientos y saberes hasta el punto de que, cuando afrontamos un aspecto de nuestra existencia, es como si nos olvidásemos de todos los demás, como si no existiesen. Vivimos en “compartimentos estancos”, reducidos a lógicas autónomas entre sí. En definitiva, vivimos sin comunicación porque nuestras lógicas no están integradas en un sistema de “ideales” (valores) unitario y respetuoso de todos.

Para el filósofo Jacques Maritain la falta de un lenguaje común que encauce el entendimiento humano, a la vez que le facilite una visión unitaria y compartida sobre el hombre, la denominaba “babelismo” (babélisme). Decía de este babelismo que «la voz que cada uno pronuncia no es nada más que un ruido para sus compañeros de viaje».

Este babelismo nos lleva a estar apegados, casi obsesionados por cada fragmento, por cada ensoñación individual o grupal. Y por esta razón nos apoyamos en la inmensa capacidad de los nuevos medios de comunicación (new media). No obstante, estas capacidades no son suficientes para establecer nexos y relaciones entre el pasado y el futuro, entre aquellos que son diferentes entre sí.

No cabe duda de que la implacable transformación que vivimos afecta al hombre en su intimidad (la conciencia de sí mismo), en su expresión (el lenguaje), y en su deseo (la relación social). Todo indica que, hoy por hoy, se ha desvanecido, como en un sueño, la posibilidad de una hipótesis existencial que nos haga capaces de interpretar unitariamente la realidad que somos y que vivimos.


Publicado por torresgalera @ 7:00  | Pensamiento
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios