Jueves, 07 de marzo de 2019

SilencioEl lenguaje de la palabra es un medio extraordinario para crear lazos de unión entre personas. A través de la palabra nos comunicamos, confraternizamos y expresamos nuestros sentimientos hacia los demás. Sin embargo, la palabra también puede convertirse en un medio hostil, en un instrumento de discordia y separación, bien porque sea ofensiva o porque sea malinterpretada. Por eso no deberíamos desdeñar el silencio como lenguaje de intimidad, como espacio de cercanía. Hay un tiempo para la palabra y otro tiempo para el silencio.

El amor también puede y debe alimentarse del silencio. El silencio es toda una experiencia. Los enamorados, en determinadas ocasiones, necesitan abandonar la palabra y entregarse al silencio. En muchos momentos las palabras estorban la mente, enredan los sentimientos, perturban la paz del espíritu. Es entonces cuando el silencio puede actuar como un bálsamo reparador de tensiones. El silencio oportuno y bien gestionado acerca los corazones y las mentes. Hay quien afirma que el más grande y amoroso de los requiebros es el silencio del amor.

Alguien escribió que el amor y la amistad son auténticos cuando el silencio entre ambos se hace ameno. Y es que cuando las palabras estorban y la afinidad entre dos personas es absoluta, solo queda la contemplación, siempre silenciosa. Ocasión esta para recordar los versos del gran poeta Ángel González: «… y sonrío y me callo porque, en último extremo, / uno tiene conciencia / de la inutilidad de todas las palabras».


Publicado por torresgalera @ 12:26  | Pensamiento
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