Martes, 06 de febrero de 2018

(Apunte 5)

Acerca de...Las grandes preguntas que el hombre lleva dentro de sí podemos afirmar que no son un producto histórico, delimitado geográficamente, derivado de una cultura concreta. Son preguntas que viven en el corazón del hombre de todas las épocas y a lo largo de su vida. Esto lo experimentó cabalmente León Tolstoi, y lo dejó por escrito en su Confesión. Sus palabras están cargadas de pasión y fueron escritas después de alcanzar sus mayores éxitos (Guerra y Paz y Anna Karenina); cuando ya gozaba de fama y reconocimiento internacional.    

 «…Comenzó a sucederme algo extraño: primero empecé a experimentar momentos de perplejidad; mi vida se detenía, como si no supiera cómo vivir ni qué hacer, y me sentí perdido y caí en la desesperación. […] Comprendí que no era un malestar fortuito, sino algo muy serio, y que si se repetían siempre las mismas preguntas era porque había necesidad de contestarlas. Y eso traté de hacer. Las preguntas parecían tan estúpidas, tan simples, tan pueriles… Pero en cuanto me enfrenté a ellas y traté de responderlas, me convencí al instante, en primer lugar, de que no eran cuestiones pueriles ni estúpidas, sino las más importantes y profundas de la vida; y, en segundo lugar, que por mucho que me empeñara no lograría responderlas».

Así como a Tolstoi la pregunta por el sentido de su propia existencia le sumió en una crisis profunda y a edad madura, en otras personas dicha pregunta puede emerger con fuerza en la juventud. Esto nos lleva a preguntarnos por el origen mismo de la pregunta: ¿qué la hace surgir?, ¿de dónde procede?, ¿qué la despierta?

Las experiencias del hombre –sustentadas en la razón, el deseo y la libertad– que despiertan la pregunta por el sentido de la vida, provocan el anhelo de respuestas; respuestas que satisfagan las exigencias de la razón, que podamos comprenderlas. No se trata, por tanto, de una pregunta teórica, «objetivista», es decir, distante, que no nos afecta, sino todo lo contrario, se trata de una pregunta que nos compromete, que apela intensamente a nuestra libertad.

Cuando hablo de experiencias que despiertan la pregunta por el sentido de la vida, me refiero a experiencias rotundas, definitivas en el acontecer del ser humano, como el amor, la muerte, el sufrimiento, el bien, la belleza… Experiencias límite que –como señala el filósofo Jaspers– nos suceden cuando nos vemos sorprendidos por un suceso casual que nos lleva a determinar nuestra vida; o por el sentimiento de culpa; o experimentar la propia libertad, como decidir los estudios que quiero realizar, o qué profesión voy a elegir, o con qué persona quiero pasar el resto de mi vida.


Publicado por torresgalera @ 7:00  | Pensamiento
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